En 1968, el periodista irlandés Peter Lennon y el prestigioso director de fotografía Raoul Coutard se reunieron para filmar Rocky Road to Dublín. Una mirada directa sobre los valores culturales, económicos y políticos que por entonces definían la sociedad irlandesa.
Sin otra estrategia que la propia voz de los protagonistas se puso en evidencia, sin permitir otros pensamientos y actitudes más allá de la castidad y el patriotismo extremo. Nada quedó al azar, la censura lo atravesó todo: la lengua, la literatura, la música, la arquitectura, el periodismo, los deportes, el sexo, la moda, la comida… Todo, incluso la conciencia.
Hoy, cuarenta años más tarde, Irlanda convive con las consecuencias directas de aquella opresión. La misma que insiste en asfixiarla bajo la terquedad de la ignorancia y el provincialismo.

Foto: Carlos Sotelo Vera
En los últimos años el movimiento inmobiliario de alta categoría ha generado cambios importantes en la estructura urbana y social de la ciudad de Buenos Aires. A ello ha contribuido la participación extranjera que hasta hoy supera el 30% de las inversiones realizadas en los barrios más caros de la capital.
Buenos Aires, una de las metrópolis más importante de Latinoamérica vive hoy posiblemente su etapa más contradictoria de los últimos años.
Después de atravesar la última crisis económica a finales de 2001, una situación que por cierto se ha convertido en una realidad cíclica en este país, Argentina parece asumir una nueva etapa. Esta vez marcada por un importante crecimiento inmobiliario producto de las ventajas que ofrecen los bajos precios para los grandes grupos de inversores tanto nacionales como extranjeros.
A pesar de que, en los últimos dos años, el precio de la vivienda ha registrado un aumento importante en distintos puntos del país, frente al alto valor del Euro el Peso Argentino poco tiene que hacer. Así lo señala, Carlos Sotelo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, quien afirma que “en la zona más cara de la ciudad el precio del metro cuadrado terminado oscila entre los 3000 y los 3200 dólares, y en caso de pre-venta en unos 2500 dólares, aproximadamente. Si lo comparamos con las cifras que se manejan en países como España, donde se llega a pagar unos 17.000 euros el m2, queda claro porqué nuestro país suscita un gran interés para las inversiones europeas”.
Puerto Madero, Belgrano, Barrio Norte, Palermo, Recoleta son los sectores que reciben los beneficios de esta nueva “movida” inmobiliaria, y que destacan, además, por ser los barrios con mayor poder adquisitivo de la ciudad. Sin olvidar, por supuesto, los tradicionales barrios de la Boca y San Telmo, donde el metro cuadrado ronda, por el momento, los 900 dólares.
La mayoría de los españoles compran pisos en estos puntos de Buenos Aires con el objetivo de alquilarlo de manera temporaria a turistas extranjeros. La rentabilidad de este tipo de alquileres es muy alta, pudiendo alcanzar un 6 ó un 12% anual. Esto supone que el inquilino temporario, aquel que por razones turísticas o laborales está en el país de manera transitoria, paga unos 500 ó 700 dólares por semana, más caro o más barato dependiendo de la ubicación y las características del piso. Esta situación era impensable hace unos pocos años, y queda esperar de qué manera evoluciona porque no son pocos los extranjeros que se quejan de este abuso de precios y optan por quedarse menos tiempo de lo planeado. Recodemos que un alquiler común de un apartamento de dos ambientes no supera los mil pesos mensuales, es decir un total de 340 dólares.
