' Sandra Sotelo, periodista

LAS CLASES MUSICALES FAVORECEN EL DESARROLLO DEL NIÑO

Aprender con las canciones de antaño

  • La música ocupa un espacio protagónico dentro de los programas educativos actuales.
  • Las canciones populares son las que más se escuchan en las aulas
Edificios de pisos ubicados en el centro de Dublín. (Foto: D. Martínez Moll)

En el aula, durante la clase de música (Foto: D. Martínez Moll)

El Mundo - Palma de Mallorca - 17 de Septiembre de 2004
SANDRA SOTELO

PALMA DE MALLORCA.- Comienzan las clases. Miguel, Bryan, Jenner, Xisco, Agustina, son algunos de los nombres que se pueden leer en pequeños papeles de colores pegados en la pared del aula. Se trata de los alumnos del grupo infantil del Col·legi Jaume I de Palma. Con sólo cinco años, aguardan sentados alrededor de Laura Martínez Moll, maestra de música, a que ésta les indique el momento de comenzar a cantar. Las canciones son breves, con letra clara y sencilla, de manera que les sea más fácil seguirlas. Cantan y juegan. Les divierte proponer canciones que ya conocen. Mueven el cuerpo al ritmo de la música y sonríen. "Es común, a esta edad, que respondan a los sonidos musicales con movimientos. De hecho, en muchas de las actividades que realizamos, el cuerpo es protagonista, además de la música. Por ejemplo, si en una canción se menciona la acción de dormir, entonces se simula con las manos recogidas y puestas de lado; la cabeza inclinada y los ojos cerrados. A través de la música los niños conocen las posibilidades expresivas de su cuerpo. La danza, el gesto, la dramatización son algunos de los recursos que se emplean para este fin".

Cada semana, Laura introduce una nueva canción en el repertorio. Prefiere las canciones populares porque contienen, tanto a nivel musical como lingüístico, lo necesario para que niños de esa edad puedan identificar los sonidos y el sentido de las letras. "La cultura popular es sabia. Y, aunque esto suene a veces redundante, lo confirmamos cada día en el trabajo. Cuando los pedagogos musicales han querido realizar un método adecuado para el sector infantil, se han visto obligados a recurrir a las canciones populares porque en ellas encontraban todo lo necesario. Además, a través de este tipo de canciones los niños pueden conocer un poco más la cultura y la tradición del lugar donde viven". "Joan petit";"Plou i fa sol"; "La lluna i la pruna" son algunas de las canciones que se escuchan en la clase.

A través de la música los niños conocen las posibilidades expresivas de su cuerpo


A ésta le siguen actividades que permiten descubrir la cualidad del sonido. "La altura (agudo/grave), la duración (largo/corto), la intensidad y el timbre son las cuatro cualidades sonoras. En este tipo de actividades introduzco instrumentos musicales: cascabeles, palos de madera, castañuelas de mango, cajas chinas, sonajeros, pequeños platillos,.".

Lucía y Oscar son los primeros en coger los instrumentos: triángulo y caja china, respectivamente. Los demás permanecen sentados en sus sillas con los ojos cerrados. Tienen que identificar, por el sonido del instrumento, cuál de sus dos compañeros está tocando. "Este es el primer paso para que aprendan a discriminar los sonidos, distinguir la melodía de los instrumentos musicales, el ruido del entorno o la cadencia de la propia voz. No sólo es importante que aprendan esta discriminación sino también el silencio como contraste. Aprender a escuchar es esencial".

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En el patio, donde se cumple la última etapa de la clase | Foto: Dublin's Docs Authorities

Las actividades continúan: zumbido de avispa que por momentos se hace más agudo y, en otros, más graves; la intensidad de las maracas cambian, según el tamaño del caracol que la maestra ha dibujado en la pizarra; los sonajeros se detienen o no, de acuerdo a la línea de tiza que uno de los pequeños realiza.

En el patio se cumple la tercera etapa de la clase. Allí, la música, el juego y la danza se confunden. "Esto enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los niños aprenden a orientarse en el espacio temporal; a conocer los límites del propio cuerpo en la proximidad con el otro. Ésto les obliga a coordinarse, porque de otra manera no sería posible establecer reglas o estrategias de vínculo y de juego".

La clase concluye en el aula, donde los niños completan una ficha sobre lo que han hecho, "Cançoners". "En ella encuentran la letra de una canción y un dibujo que la identifica. Aunque no logren leerla, coloreando la ilustración se dan cuenta de su contenido. También pongo un pentagrama para que sepan que la música tiene una escritura propia".

Cada semana durante una hora funciona esta clase de música. Una materia básica en la educación infantil. "La música acorta distancias: lingüísticas, étnicas, espaciales, temporales. A través de ella el niño adquiere confianza en sí mismo, lo que lo impulsa a conocer lo cercano y lo lejano, aquello que antes le daba miedo", concluye Laura Martínez.

El Mundo - Palma de Mallorca - 17 de Septiembre de 2004
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